Plataformas
Cuando el negocio
ya no cabe en una página.
Una página cuenta lo que haces. Una plataforma hace: cobra, agenda, guarda, calcula y le da a cada persona su propia llave. Es software, y se cotiza como software.
La diferencia
Cómo se sabe cuál necesitas.
La pregunta no es de tamaño. Es si alguien, además de leer, tiene que hacer algo ahí dentro.
Te basta una página web
- Quieres que te encuentren y te escriban.
- El contenido cambia de vez en cuando.
- Cobras por fuera: transferencia, efectivo, datáfono.
- Nadie necesita entrar con usuario y clave.
Necesitas una plataforma
- Tus clientes compran, reservan o pagan ahí mismo.
- Hay datos que se guardan y se consultan después.
- Tu equipo entra a administrar, cada uno con lo suyo.
- Algo tiene que conectarse con otro sistema que ya usas.
Qué construimos
Seis cosas, y casi siempre varias juntas.
-
Cobros y pagos en línea
Que el cliente pague en tu sitio y a ti te llegue la plata: pago único, suscripción mensual o pago por partes. Incluye lo que nadie enseña en las demos y es lo que de verdad da problemas: qué pasa cuando un pago se rechaza, cuando llega dos veces o cuando hay que devolverlo.
Importante: no somos una pasarela de pagos y no tocamos tu dinero. Se conecta la pasarela que uses o que te convenga: Wompi, Mercado Pago, PayU, Stripe. El dinero va directo a tu cuenta con ellos.
-
Tienda en línea
Catálogo, carrito, inventario que se descuenta solo y pedidos que llegan ordenados. Sin la capa de plantillas de las plataformas de arrastrar y soltar, que es lo que las vuelve lentas justo cuando el catálogo crece.
Desde $900.000
-
Reservas y citas
Tus clientes reservan solos, ven los cupos reales y reciben la confirmación. A ti te llega la agenda ya cuadrada, sin la cadena de mensajes para encontrar un hueco.
Desde $400.000
-
Panel de administración
El lugar desde donde se opera el negocio: crear, editar, buscar, exportar. Hecho para que lo use tu equipo y no un programador, que es una decisión de diseño y no un detalle.
-
Usuarios y permisos
Cada persona entra con su cuenta y ve lo suyo. El que factura no ve la nómina, el que atiende no borra clientes, y queda registro de quién hizo qué.
-
Integraciones
Que la plataforma hable con lo que ya usas: WhatsApp, tu contabilidad, la transportadora, una hoja de cálculo, otro sistema interno. Suele ser la parte que decide si la plataforma se usa o se abandona.
Cómo se cotiza
Sin precio de lista, pero con piso publicado.
Un precio de lista para «una plataforma» sería inventado. Lo que sí se puede decir de antemano es desde dónde arranca y cómo se llega a la cifra.
- 01
Una conversación, sin costo
Media hora para entender qué hace tu negocio hoy y qué debería hacer la plataforma. De aquí sale si esto es una plataforma o si con una página web te alcanza. Hemos dicho lo segundo varias veces.
- 02
Alcance por escrito
La lista de lo que va a existir, dividida en fases, con lo que queda para después. Es el documento que evita la discusión de «yo pensé que esto estaba incluido».
- 03
Precio cerrado por fase
Cada fase tiene su precio y su plazo, y se paga al terminarla. Si a mitad de camino decides parar, tienes funcionando lo que ya se entregó, no un proyecto a medias.
- 04
Lo que cambie, se cotiza aparte
Lo que aparezca después del alcance se cobra por hora, a $40.000/ hora , avisando antes y no en la factura.
Lo que no hacemos
Decirlo antes ahorra la reunión.
-
No procesamos pagos
Integramos tu pasarela. El dinero nunca pasa por nosotros, y esa es la respuesta correcta: un estudio de desarrollo que custodia el dinero de sus clientes es un problema regulatorio, no una ventaja.
-
No hacemos aplicaciones nativas de celular
Construimos para el navegador, que funciona en cualquier teléfono y se instala en la pantalla de inicio si hace falta. Si de verdad necesitas estar en las tiendas de aplicaciones, te lo decimos y te ayudamos a buscar a quien lo haga.
-
No tomamos proyectos sin alcance
«Algo como Uber pero para otra cosa» no es un alcance. Si no se puede escribir lo que va a existir, no se puede poner precio, y trabajar sin eso termina mal para los dos.
Cuéntanos qué tiene que hacer.
No hace falta que sepas cómo se construye. Con que puedas contar qué debería pasar cuando un cliente entra, ya se puede cotizar.